Casco obligatorio, ¿a que nos morimos en la orilla?

El pasado martes se conoció el texto que, sobre la Ley de Seguridad Vial, el Senado remite al Congreso para su aprobación definitiva y en el punto que nos (pre)ocupa sobre el casco se ha redactado así:

“Los conductores y, en su caso, los ocupantes de bicicletas y ciclos en general, estarán obligados a utilizar el casco de protección en las vías urbanas, interurbanas y travesías, en los supuestos y con las condiciones que reglamentariamente se determinen, siendo obligatorio su uso por los menores de dieciséis años, y también por quienes circulen por vías interurbanas.”

Lo que deja la puerta completamente abierta a que la DGT, en la reforma del RGC, amplíe la obligatoriedad a todo el mundo fulminando el texto consensuado que añadía una frase que lo impedía:

“No obstante, en ningún caso por vía reglamentaria se podrá aumentar la edad de dieciséis años, establecida en el párrafo anterior.”

Yo, que he vivido “la guerra” en las trincheras del activismo, me quedo con cara de tonto y con la constancia de que los políticos están completamente sordos a la ciudadanía. No me imagino como deben estar en ConBici o Alfonso Triviño que la han vivido en primera línea de combate.

Corinthian helmet Denda Staatliche Antikensammlungen 4330

Me pido este casco. ¿Lo homologarán? Wikimedia Commons

Se ha presentado mociones a todos los grupos, se debatió en exclusiva sobre el casco en tres sesiones de la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso donde se presentaron datos incuestionables sobre el perjuicio económico para los sistemas de bicicleta pública y el perjuicio que, paradójicamente, sobre la salud y la seguridad de los ciclistas acarrearía la norma. También se criticó que no se hubiera evaluado la obligatoriedad del casco en carretera antes de imponerlo en ciudades o que no se hubiera motivado la norma.

Y uno se queda con la sensación de que tanto nadar para al final morir en la orilla y que Seguí (y el lobby de las aseguradoras) se salgan con la suya. Ah, y que el engaño tan burdo le va a costar a Seguí unas cuantas movilizaciones porque han conseguido unir al colectivo ciclista urbano contra un enemigo común, algo impensable hace un año.

Pero lo peor no es eso, lo peor es que la seguridad del ciclista puede quedar seriamente comprometida en artículos que han quedado silenciados por el ruido del casco obligatorio como le cuenta Triviño a Pablo León.

Imagen destacada de Wikimedia Commons bajo licencia CC

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