Carril bici: la guerra civil ciclista

La opinión pública que acaba de conocer al colectivo ciclista a raíz de la polémica del casco obligatorio pensará que es un colectivo unido y sin fisuras y, por desgracia, nada más lejos de la realidad. Hay un aspecto que divide ferozmente a gran parte de los ciclistas urbanos: el carril bici. Prueben a decir algo a favor del carril bici en Twitter y verán como saltan dos o tres “contrarios”.

Hay dos bandos muy diferenciados y hasta radicalizados: los del “Carril bici YA” y los de “Mejor por la calzada”. Personalmente soy del segundo bando pero comprendo perfectamente los motivos del primero y algunos casi que los comparto.

¿Un “calzadista” que apoya el carril bici?

Vaya por delante mi eterna sospecha de todo colectivo cuyo lema lleva la palabra “YA” así, en mayúsculas. Considero que el sitio natural de la bicicleta es la calzada, como vehículo que es, con su particularidad de poder bajarte de ella y transitar por la acera. Cuantas más bicicletas circulen por la calzada más visibles seremos y eso nos viene bien a todos por seguridad. Realmente la calzada es nuestro sitio, fue asfaltada para los ciclistas y el coche fue el último en llegar a ella. Pero comprendo a los pro-carril bici.

Para circular por las calzadas hay que empezar educando y  sustituir el miedo por la prudencia. Pacificar las calles no es algo que se perciba con facilidad y lo mejor es que te echen una mano a través de iniciativas como los “En bici al cole”, “En bici al trabajo” o los “Bicifindes” pero esto deja la educación en manos de la buena voluntad de tercera personas.

El carril bici empodera al ciclista. No depende de nadie para animarse a pedalear porque le han quitado el gran peligro del tráfico motorizado. El peatón que circula por esos carriles estorba pero nunca llega a suponer un peligro real para el ciclista. La iniciativa de Sevilla creando mas de 100 km de carril bici y haciendo crecer la movilidad ciclista mas de un 1000 % en pocos años lo demuestra.

Pero no es todo tan bonito

La oposición viene de que no todo es positivo en la implementación del carril bici.

  • Si el carril bici no está bien diseñado tendrás que tener cuidado con los coches que giran o, si discurre paralelo a la zona de aparcamiento, con los que abren puertas sin mirar. Un carril bici mal diseñado, mata. Tenemos auténticas barbaridades de diseño de carriles bici o de su versión más cómoda para los ayuntamientos: las aceras bici.

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  • El ciclista se acostumbra a circular donde no hay tráfico motorizado y si no hay carril tiende a invadir las aceras.

Imágenes cortesía de @acerapeatonal

  •  Los coches no se acostumbran a que haya bicicletas por la calzada y cuando esto ocurre (porque está permitido salvo piruletas azules) se sienten confusos, con el peligro que supone.

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Así que comprendo a los “Carril bici YA” pero soy más de “Calles ciclables, POR FAVOR”, sobre todo ahora que la “Zona 30” puede ser una realidad. Me parecen una solución más barata y más segura.

Imagen destacada de Bikeyface (que aunque pone el simbolo de Copyright en su blog dice que somos libres de distribuirlas) traducida por “En bici por Madrid”.

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12 pensamientos en “Carril bici: la guerra civil ciclista

  1. Estoy dividida en este tema. A mí me han tirado coches en varias ocasiones al intentar adelantarme en tramos en obras y por donde las señales indicaban claramente que estaba prohibido adelantar a los ciclistas… y no en España, sino en Cambridge, ciudad conocida por su cultura de bicicleta y donde hay costumbre de ver ciclistas continuamente compartiendo la carretera. El carril bici te da cierta seguridad y soluciona en parte el problema de los adelantamientos, pero añade otros, porque siempre vas a tener que salirte del carril en algún momento (rotondas, giros, obras, etc.) y parece que los vehículos motorizados, en cuanto ven que hay un carril bici, se desentienden de lo que pase fuera de él y dejan de prestar atención a la presencia de un ciclista cogiendo una rotonda o del tramo en obras por el que no podrán adelantar sin llevársete por delante. Es como que apagan el chip: ah, hay un carril bici, si un ciclista se mete en mi carril la culpa es suya, por ir por donde no debe. Con todo, siempre me he sentido más segura como ciclista en Inglaterra y como conductora pese a mí en los Estados Unidos cuando ha habido carril bici. Si estuviera en España dudo que me atreviera a pedalear sin carril, la mentalidad de la gente es muy anti bicicleta. Seguro que en círculos ciclistas notan ya que eso empieza a cambiar, pero me basta con mirar y escuchar a mi entorno cuando les he intentado explicar ‘lo de ir en bici’ y por qué en cada trayecto te ves obligado en ciertos momentos a salirte del carril bici para ver que la mayoría de la gente sigue echando la culpa de todos los incidentes a los de la bici, ‘que van por donde no deben’.

    • Para los que no entienden que la bici puede ir fuera del carri bici si es necesario te dejo otro dibujo de Bikeyface.

      Justo lo que cuentas de Cambridge es lo que no me gusta, que no acostumbras al conductor a la presencia del ciclista. Leo quejas continuas de Barcelona respecto a eso, que los conductores creen que la bici solo puede ir por el carril.

      Y la mentalidad de la bici está cambiando solo a fuerza de usarla. En Madrid algunos te insultan, a los taxistas les ha costado entender que ir tras una bici es más dinero en el taxímetro. En Murcia solo me han pitado una vez y porque iba muy lento buscando aparcamiento.

  2. Buen día y buen post, que incita a la reflexión sosegada.

    Como ejemplo de cómo afrontar el problema de la circulación generalizada de ciclistas por las aceras, os dejamos el caso de Vitoria.

    VITORIA PONE EN MARCHA CURSOS PARA APRENDER A CIRCULAR EN BICI FUERA DE LAS ACERAS

    En ZARAGOZA ya existen hace tiempo, pero en 2 AÑOS SÓLO 100 ALUMNOS han participado

    En Vitoria la circulación en bicicleta por aceras es un problema, y no
    lo han negado, se han puesto a trabajar para solucionarlo.

    Hicieron carriles bici, pacificaron calles, y ahora se enfrentan al
    hábito generalizado de circular en bicicleta por las aceras y zonas
    peatonales, causado por un miedo y rechazo por parte de los usuarios a circular con naturalidad en las calles en las que el tráfico esta calmado.

    Ahora el Ayuntamiento va a facilitar la formación para circular en bici
    por la ciudad a los que lo deseen. Y por supuesto van a sancionar a los
    que incumplan su Ordenanza.

    En Zaragoza CARMEN DUESO prefiere NEGAR EL PROBLEMA, así no hay que buscar soluciones.

    Podéis leer la noticia en:
    http://www.elcorreo.com/alava/20130605/local/vitoria-pone-marcha-cursos-201306051145.html

  3. Este debate me interesa mucho porque al igual que tú, no tengo tan claro cuál es la mejor opción. Yo ahora mismo vivo en Suecia, en una pequeña ciudad del norte del país, y aquí la bici no es ya que sea habitual, es que hay más bicis que personas. Y da la sensación de que lo que se intenta es precisamente alejar a la bici lo más posible del coche. No se interactúa con ellos más que en contados pasos de cebra (en la mayoría de los casos son túneles) y la bici convive en la misma vía con los peatones, así como en las calles peatonales del centro de la ciudad. Pero luego, sin embargo, cuando la bici, por lo que sea, tiene que interactuar con el coche en una carretera, el respeto del coche hacia la bici es enorme. Entre otras cosas porque todos los que conducen coches, se desplazan también en bici. Y al final la conclusión que yo saco es que lo importante es que el respeto al volante es lo más importante. Porque ya no solo la bici, sino que conducir aquí un automóvil es de lo más fácil, de lo más amigable. No creo que las normativas restrictivas sean lo más productivo, a mí me da que la educación vial es la clave.

    Y lo mismo ocurre con los peatones, cuando tú vas en bici por una acera o por una calle peatonal la gente no se escandaliza, las madres y los padres no le gritan a sus hijos “¡Cuidado, una bici!” como si fuese un hipopótamo corriendo por la calle a punto de arroyar a su vástago. Y las personas mayores no se llevan el susto de su vida al ver que un ciclista se acerca. Seguro que los que andáis en bici en España entendéis a qué me refiero.

  4. Como ciclista, entiendo perfectamente las razones del debate. Pero como ingeniero civil, me parece una discusión estéril por una sencilla razón: la necesidad (o no) del carril bici está determinada por las condiciones de la calle en particular.

    Es algo que está escrito y normalizado en los diferentes manuales ciclistas de Europa. Según las características de una calle:
    -Intensidad Media Diaria
    -% pesados: camiones, autobuses…
    -Nº de carriles por sentido
    -Límite de velocidad (>50, 50 o 30)
    -V85 (velocidad percentil 85, alias “la velocidad a la que va todo el mundo”)
    -% Rampa/Pendiente

    Mezclando estos datos en una “batidora”, la norma dice si hace falta carril bici o no, y de qué tipo. Tan absurdo resulta hacer una acera-bici en una zona 30 (los hay), como no segregar la circulación ciclista en determinadas calles “conflictivas”

    No me parece bien los extremos, y en la bici parece que sólo hay dos tipos: los que no salen si no hay carril bici, y los que no lo usan ni a tiros. Y ni unos ni otros tienen razón.

      • Adri, la fórmula del manual omite algunas cosas importantes:

        1. El comportamiento de coches. Hace 30 años recuerdo que los pasos de peatones se cruzaban corriendo. Ya no.

        2. El comportamiento del ciclista. Un ciclista que ha aprendido mínimamente cómo circular puede integrarse con un tráfico mayor con facilidad.

        3. La cantidad de ciclistas circulando por la calzada. A más ciclistas, más fácil.

        Y resulta que esos factores no son estáticos, sino que evolucionan hacia el sentido de hacer cada vez menos necesario el carril-bici en ciudad. Sólo hay que ver que hace 20 años en vías gordas sólo se consideraba viable la acera-bici y ahora ya estamos con ciclocarriles. A poquito que hagamos, los carriles bici ya sólo serán necesarios para tramos interurbanos sin tener que gastarnos una pasta en cambiar la ciudad.

  5. Si queremos que se extienda el uso de la bicicleta en las ciudades, el carril bici es fundamental. Yo vivo en Sevilla y, con todos los defectos que se quiera, tiene una red de carriles bici magnífica (que por cierto fomentó y realizó el anterior gobierno municipal de PSOE-IU). A través de ellos se puede llegar a cualquier punto de la ciudad, incluidos los barrios más periféricos, y desde que hay carriles bici el uso de la bicicleta en Sevilla ha pasado de ser una rareza o algo exótico a utilizarse masivamente. A ello ha contribuido el servicio de bicicletas de alquiler (SEVICI). Queda mucho por hacer: mejorar los puntos negros, ampliar la red de carriles, hacer que lleguen a las poblaciones del extrarradio, mantenerlos en mejores condiciones de limpieza, etc. También habría que mejorar la educación vial de todos (ciclistas, peatones, conductores), pero todo se andará. Sin duda, hay que apostar por los carriles bici, son caros, criticables, mejorables en muchos casos, pero necesarios si queremos apostar por este transporte, saludable, rápido, ecológico, barato y que debería contribuir a hacer más amables nuestras ciudades.

    • Hola afhm:

      Reconozco el gran avance de Sevilla pero si tu mismo dices que son caros y criticables ¿por qué no apostar por las calles ciclables que igualmente son criticables (todo en este país lo és) pero es barata y pacifica el tráfico como no lo consiguen los carriles?

  6. “El peatón que circula por esos carriles estorba pero nunca llega a suponer un peligro real para el ciclista”.

    El que corre “peligro real” es, más bien, el peatón. Y no necesariamente porque esté circulando indebidamente por donde no le toca: cuando, como dice usted, por diseño, el carril bici está junto a la acera, o dividido en dos zonas, siendo una de ellas para peatones (para recorrer, por ejemplo, corriendo), la proximidad entre bicis y peatones es muy alta, llegando a menudo unos se cruzan a la otra, y no siempre los ciclistas se conducen con buenos modos en relación con los que son la parte más frágil del sistema, los peatones. Más de una vez, corriendo tranquilamente -por mi carril- en una pronunciada cuesta abajo, me he sobresaltado cuando han pasado, a muy poca distancia, y a toda velocidad, sin previo aviso y a muy poca distancia de mi desprotegida persona, un grupo de ciclistas aparentemente haciendo una carrera.

    Sé que no es el tema del post, pero la frase, tan preocupada por el “peligro” que corre el ciclista y completamente indiferente hacia el peatón, me recuerda que hay ciclistas que tratan a los peatones con la misma temeridad y falta de respeto de la que ellos se quejan por parte de algunos conductores.

    • Por el carril-bici/acera-bici van las bicis. Perdona por no preocuparme de los peatones que las invaden del mismo modo que no me preocupan los peatones que no cruzan por los pasos señalizados o con el semáforo en rojo y que sí que pueden ser un peligro para los coches, por ejemplo, al intentar esquivarlos.

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